Estuve contando cuantos días respire y cuantos me ahogue. Hay algunos días que no pude elegir. Se esfumaron. Mis pies tocan la sábana suave que aún no está percudida. Y miro el techo buscando formas en la madera manchada. Estuve haciendo una ecuación en mi mente... Pero no puedo poner cuantos días me quedan por respirar. Me falta solo ese número. El resultado... Me daría tiempo para muchas cosas. Quizá la seguridad que una tonta personalidad necesita para saber que, aún puede esperar aquello que tanto sueña.
A mi me cuesta dormir. Era algo que me gustaba pero ahora duermo poco. A veces sueño y busco en internet que significa todo. Consulto a Freud en mi mente porque el entiende un poco,( quizá con demasiado amor )lo que yo quiero decir. Las noches pasan. La ecuación no me cierra.
Aquel número daría un giro a mi vida por completo. Si fuese un número de dos cifras no dormiría mas. Porque quedaría poco tiempo y si, el número sería de mas cifras... En dos días olvidaría todo esto. Porque hay mucho tiempo para todo.
A mi me cuesta dormir. Era algo que me gustaba pero ahora duermo poco. A veces sueño y busco en internet que significa todo. Consulto a Freud en mi mente porque el entiende un poco,( quizá con demasiado amor )lo que yo quiero decir. Las noches pasan. La ecuación no me cierra.
Aquel número daría un giro a mi vida por completo. Si fuese un número de dos cifras no dormiría mas. Porque quedaría poco tiempo y si, el número sería de mas cifras... En dos días olvidaría todo esto. Porque hay mucho tiempo para todo.
Tenía sueño pero ya me desvele. Y pienso en vos, y en vos y en vos. En muchas personas y en sus cuentas. Y cuanto les queda. Y que no debemos dormir. Porque la ecuación no me da respuesta. ¡Debe ser que siempre fui muy mala para los números! La abuela no llego a enseñarme las tablas y la del nueve me sigue costando... Y aunque la del dos era fácil tampoco quería aprenderla. Siempre supe que no me sería útil. Siempre hasta hoy.
Multiplico y divido. Pero nada aparece después del igual.
Y pienso en dejar de contar. Algo me agota y es el miedo. ¿Y si te pierdo? A vos y a vos y a vos. Borro la cuenta y escribo letras con aquel lápiz que hace un rato escribió números...pero sigo sin dormir. Las hojas de los árboles chocan contra la ventana, mientras la estufa hace un ruido constante y molesto, los pájaros parecen despertar y desayuno su canto de alegría que a cuentagotas me contagia algo...
Hay una línea cristalina entre el miedo de no saber cuando despedirme por miedo a que yo no este o a que vos no estés... Entonces vos cruzas esa puerta y no te despediste muy bien. ¿Que tal despedirnos como sí no volveríamos a vernos?. No es vivir cada día como el último. Es despedirse como la última vez. Un miedo constante que me ahoga en el medio de mi respiro otoñal y no me deja pensar en este partido de ajedrez en donde nadie se anima a jugar. Porque es para inteligentes y no me creo capaz. Ni de mover este peón. Ni de creerme reina. No quiero dormir porque hoy no me despedí ni de vos, ni de vos. Corro a despedirme de todos aunque me este yendo a mi casa. Para no olvidarme jamás ni de vos, ni de vos, ni de vos.
Multiplico y divido. Pero nada aparece después del igual.
Y pienso en dejar de contar. Algo me agota y es el miedo. ¿Y si te pierdo? A vos y a vos y a vos. Borro la cuenta y escribo letras con aquel lápiz que hace un rato escribió números...pero sigo sin dormir. Las hojas de los árboles chocan contra la ventana, mientras la estufa hace un ruido constante y molesto, los pájaros parecen despertar y desayuno su canto de alegría que a cuentagotas me contagia algo...
Hay una línea cristalina entre el miedo de no saber cuando despedirme por miedo a que yo no este o a que vos no estés... Entonces vos cruzas esa puerta y no te despediste muy bien. ¿Que tal despedirnos como sí no volveríamos a vernos?. No es vivir cada día como el último. Es despedirse como la última vez. Un miedo constante que me ahoga en el medio de mi respiro otoñal y no me deja pensar en este partido de ajedrez en donde nadie se anima a jugar. Porque es para inteligentes y no me creo capaz. Ni de mover este peón. Ni de creerme reina. No quiero dormir porque hoy no me despedí ni de vos, ni de vos. Corro a despedirme de todos aunque me este yendo a mi casa. Para no olvidarme jamás ni de vos, ni de vos, ni de vos.

3 comentarios:
Agradezco mucho que estes vigente, y compartas lo que sentis ahora y siempre. La vida late en tu ser, y se convierte en palabras que me llevan a tu lado, siempre igual, cada vez con mas fuerza y alocada sensacion de realismo.
Gracias por esto, que puedo llamar Experiencias de la Cercana Lejania... Gracias a vos, a vos y a vos, por todo lo que generas en mi cada vez que apareces aqui.
Besos Voladores, del Anonimo de Siempre.
Gracias por seguir ahí!
¿cuando volves?... El Anonimo de Siempre
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