jueves, 27 de noviembre de 2014

Sietemesina.

Tengo frío. Una luz blanca alumbra mi cara. Y muchas caras están mirándome. Desnuda e indefensa, recostada sobre una camilla que siento no tiene ruedas. ¿Que hago acá? no puedo pensar.
Antes de que me duerman quiero decir algo pero no se me ocurre nada. Estas luces me duermen...y yo quiero despertar. Ellos están tranquilos. Estoy casi segura que prenderán la radio y comerán algo mientras yo estoy acá... Quiero que alguien me rescate. Los brazos de mama. ¡Que indefensa me siento! Afuera tengo a algunos que me quieren. Pero no pueden verme y ya perdí contacto. Estoy entré extraños que me quieren conocer. Parecido a cuando llegue a este mundo. (Pienso).
Adelantada y ansiosa como suelo vivir me anticipaba un día de verano con muchas ganas de ver el sol. Eso traería consecuencias tales como, estar lejos de la familia. Pequeña e indefensa igual que hoy, estaba sola iluminada por luces y rodeada por extraños. Ser sietemesina me daría el prestigio de ser como los genios de este mundo. Capaz de inventar alguna teoría como Einstein. Aún así, no me daría la fuerza para sentirme grande algún día, porque nací pequeña. Antes de tiempo, como las tortas que suelo hacer. Las saco antes de tiempo porque me gusta apurarme. Ni siquiera me gusta comerlas. Simplemente observar como otro disfruta aquello mal cocido que aún así, es único.
Me levanto temblando entre brazos desconocidos. Con frío. ¿Como a la gente le gusta el frío? Pienso. Si no me hubiese adelantado no hubiese nacido con calor. Ya no peso 2 kilos. Aún así, siento que quepo en la mano de un adulto . ¡Que tonta!. Pasan los años y aún así me siento mas sietemesina que nunca. Pequeña e indefensa. Como la masa que quedo cruda .Soy una mas. Una mas que apoya ahí su cuerpo, en el cual trabajan. Reparando algo. Acomodando piezas que quedaron sueltas. Quizá no soy Einstein. Pero por las dudas siempre pienso de mas. Por sí surge algo que me destaque en este mundo. Por suerte todavía escribo. Que también sana y repara. ¡Como sus manos doctor!. Y aunque a veces no lo haga tan bien, Es la forma que encuentro de sentirme grande, siendo pequeña.

sábado, 14 de junio de 2014

Nadie duerma.



Estuve contando cuantos días respire y cuantos me ahogue. Hay algunos días que no pude elegir. Se esfumaron. Mis pies tocan la sábana suave que aún no está percudida. Y miro el techo buscando formas en la madera manchada. Estuve haciendo una ecuación en mi mente... Pero no puedo poner cuantos días me quedan por respirar. Me falta solo ese número. El resultado... Me daría tiempo para muchas cosas. Quizá la seguridad que una tonta personalidad necesita para saber que, aún puede esperar aquello que tanto sueña.
A mi me cuesta dormir. Era algo que me gustaba pero ahora duermo poco. A veces sueño y busco en internet que significa todo. Consulto a Freud en mi mente porque el entiende un poco,( quizá con demasiado amor )lo que yo quiero decir. Las noches pasan. La ecuación no me cierra.
Aquel número daría un giro a mi vida por completo. Si fuese un número de dos cifras no dormiría mas. Porque quedaría poco tiempo y si, el número sería de mas cifras... En dos días olvidaría todo esto. Porque hay mucho tiempo para todo. 
Tenía sueño pero ya me desvele. Y pienso en vos, y en vos y en vos. En muchas personas y en sus cuentas. Y cuanto les queda. Y que no debemos dormir. Porque la ecuación no me da respuesta. ¡Debe ser que siempre fui muy mala para los números! La abuela no llego a enseñarme las tablas y la del nueve me sigue costando... Y aunque la del dos era fácil tampoco quería aprenderla. Siempre supe que no me sería útil. Siempre hasta hoy.
Multiplico y divido. Pero nada aparece después del igual.
Y pienso en dejar de contar. Algo me agota y es el miedo. ¿Y si te pierdo? A vos y a vos y a vos. Borro la cuenta y escribo letras con aquel lápiz que hace un rato escribió números...pero sigo sin dormir. Las hojas de los árboles chocan contra la ventana, mientras la estufa hace un ruido constante y molesto, los pájaros parecen despertar y desayuno su canto de alegría que a cuentagotas me contagia algo...
Hay una línea cristalina entre el miedo de no saber cuando despedirme por miedo a que yo no este o a que vos no estés... Entonces vos cruzas esa puerta y no te despediste muy bien. ¿Que tal despedirnos como sí no volveríamos a vernos?. No es vivir cada día como el último. Es despedirse como la última vez. Un miedo constante que me ahoga en el medio de mi respiro otoñal y no me deja pensar en este partido de ajedrez en donde nadie se anima a jugar. Porque es para inteligentes y no me creo capaz. Ni de mover este peón. Ni de creerme reina.  No quiero dormir porque hoy no me despedí ni de vos, ni de vos. Corro a despedirme de todos aunque me este yendo a mi casa. Para no olvidarme jamás ni de vos, ni de vos, ni de vos.

domingo, 2 de marzo de 2014

Turbulencia.

La turbulencia es fuerte... La risa también.... Unos nervios recorren cada poro de mi piel...¿ Porque todo se mueve si yo me siento quieta?. En el fondo veo gente que se ríe como yo. Yo me río mostrando algo de fortaleza pero realmente quiero llorar. Llorar tan fuerte como es esta turbulencia. Lo turbio de querer cambiar de espacio, lo lento y tortuoso que puede ser querer esquivar un obstáculo .
Yo presiento que esto no esta pasando. Que este movimiento va a pasar... Como todo en la vida.
Si todo estuviese quieto nada se movilizaría por dentro, pienso. Vos sabes físico química pero no podes resolver esto. Estamos saltando y chocándonos unos con otros, pienso en futuros moretones que dejarán un poco de cada uno en mi.¡ Cuanta gente que quiero esta conmigo en esta turbulencia pero no puede detenerla! . Hay algunos que disfrutan y otros que gritan. Estamos mezclados por el mismo temor... Nos abrazamos por instinto pero queremos correr.
De golpe para. Se para todo. Y todo vuelve a ser normal. Todo esta quieto y a mi se me mueven las ideas,como una hamaca que al bajarte aún se sigue moviendo. Nos soltamos de los brazos y hacemos como sí nada. Y yo quiero volver a moverme.¿ Donde está la turbulencia? necesito que me abracen. Dame un minuto de profundo temor para mostrarte quien soy, dame un minuto de inestabilidad para verme fuerte,dame un minuto de amor y yo querré que la turbulencia no pare aunque corramos el riesgo de morir entre todo ese caos. Porque no puedo cambiar al amor por el miedo, ni a la muerte por esto. Necesito de unos brazos, que me rodeen despacio, mientras me sumerjo en el llanto de no poderme calmar...