miércoles, 30 de marzo de 2011

Un angel me dijo.



Hay una persona enferma a lo lejos que tiene los ojos llorosos, ojeras pintadas del color del rio, el pelo que parece abandonarla con cada ráfaga de viento ,la ropa parece agrandarse con los segundos, puedo ver que tiene las manos marcadas de algunas pulseadas con Dios. Y la miro…

Mira el sol de este otoño que le regala rayos de paz y sonríe. Su boca llena de pliegues de sequedad se quiebran, es el precio que paga por sonreír. Esa persona disfruta de un rayo de sol.

Yo la miro y sonrío. Y me acuerdo de aquella vez que bajo el mismo sol, unos meses atrás yo leía en el libro de peña que nos deseaba una enfermedad terminal y que después nos curáramos.

Después de un tiempo de haber leído ese mensaje, sentía que se hacía carne.

Enfrente de mis ojos, tenía la enfermedad y yo; era supuestamente la vida.
¿Pero, quien de nosotras dos vivía su vida con mas fuerzas, sueños e ilusiones?
¿Ella o yo?

A ella, no parecía importarle su ropa , su pelo o sus uñas.

Yo tenía un jean nuevo, mi pelo largo y suave, mis uñas recién pintadas de un rojo carmesí.

¿A ella no parecía importarle o realmente le importaban otras cosas de su vida?

En mi cabeza habían un par de cosas que me llevaron a sentarme en esa plaza. No sabía que hacer con mi futuro, me preocupaba ese amor que me hacia esperar , no quería estar mas en ese trabajo…

En su cabeza había un solo pensamiento...

Amigarse con el tiempo. Pensar solo en el presente porque quizá no existiese un mañana, el amor era el de su mama cada día al despertar y su trabajo lo había dejado porque sus fuerzas prefería usarlas en bailar. Era lo que, ella siempre había amado y postergado porque decía que su carrera de medicina no la dejaba vivir.

Hoy no era su carrera, si no la vida la que no la dejaba.

Sentí por unos segundos, un rechazo hacia mi persona. ..Después entendí que no servía enojarme.

Y recordé cuando muchos le decían loca a una profesora que había estado meses internada, y comencé a comprender que esa locura era parte del valor de cada suspiro, de cada rayo de sol, de cada abrazo de sus hijos, de cada mañana sin sentir dolor.

Tal vez necesite una filmación que me recuerde quien soy todas las mañanas y lo agradecida que debería estar de todo lo que me toco ,que un pasacalles camino a casa me recuerde que las segundas oportunidades , solo existen para los ángeles, o escribir un libro con historias de personas que hicieron todo por vivir y el destino los dejo solo unos años…

Si Peña, tenes razón.

Quizá vos, "derrochaste" tu vida hasta aquel día que te diagnosticaron HIV, y quizá a partir de ese entonces la disfrutaste el doble .

Quizá nos hace falta tener un pie afuera para reaccionar. Para darnos cuenta Que ni la VIDA,ni la LUCHA, ni el SUFRIMIENTO, ni el AMOR, ni el VALOR ,ni los DIAS , eran lo que alguna vez tan convencidos creíamos entender.