jueves, 23 de diciembre de 2010

Adiós 2010.

Me tomé un tiempito para hacer mi última entrada del año, me siento un poco con un Martin Fierro en la mano al sentarme a escribir hoy.
Porque quizá lo único que les debo es un gracias.
Este 2010 fue medio raro, no creo que haya una palabra para definirlo, con trabajo nuevo, departamento nuevo, me independice, me di cuenta lo que es la convivencia, descubrí lo que es querer mucho a alguien sin que sea un capricho, aprendí a estar sola, empecé a estudiar, hice el Arte de Vivir , empecé a respirar otra vez, empecé a valorar, a dejar de quejarme tanto, quise un novio, quise diversión, llore por alguien , hice llorar.
Empecé a cantar, empecé Pilates, empecé este blog. Limpie mil ochocientas veces el departamento, cocine miles de comidas inventadas, me pelee el triple con mi hermana.
Darse cuesta de todo lo que uno hace y deshace en un año es mucho, a veces sin darte cuenta otras con intención.
Cuesta creer que en días estoy levantando una vez más la copa y mirando al cielo, pidiendo con todas mis fuerzas que aquellos anhelos para el 2011 se puedan cumplir.
Gracias a ustedes por este tiempito juntos , seguro nos estamos leyendo en el 2011, fue muy lindo este año por haber compartido tantos momentos de mi vida , haber tenido opiniones, consejos y halagos de su parte. Este espacio nuevo me ayudo mucho, en este blog hay una parte de Sofía.
A todos los que leen, les deseo una hermosa navidad y un excelente comienzo de 2011. Estoy segura que nos volveremos a encontrar después de las vacaciones.

Abrazo a todos.

viernes, 3 de diciembre de 2010

Mi otro yo.

Me quedo sola en el departamento, leyendo un libro nuevo, en un silencio que no suelo tener.
Del baño a la cocina, del living al balcón.los espacios se hacen más amplios aunque solo son de unos pocos metros. Y cada noche que pasa me parece más linda y única. Hay algo en mi que este 2010 pude cambiar y aunque intento escaparme del melancólico balance que uno suele hacer en diciembre, no puedo y mi cabeza piensa. Hay cosas que me hacen sonreír con picardía, otras con un poco de tristeza. Pero hoy descubro que las cosas merecen ser recordadas, con una sonrisa. Porque las lagrimas ya tuvieron su lugar. para que traerlas otra vez al hoy?
Antes me costaba mucho quedarme en soledad y hoy es una necesidad. Porque antes no tenía ganas de escuchar a mi otro yo que me decía en que estaba fallando o me echaba cosas en cara, mi otro yo solía ser bastante injusto conmigo y me decía cosas feas para que aprenda a reaccionar. Me costó aceptar que me gustaba ser egoísta y pensar solo en mi , en esos sueños-metas que por hacerse esperar uno no aprende a aceptar que, todo es como aquel dicho trillado de tiempo al tiempo y quizás hoy a veces , me hago la sorda y no quiero oírte, otro yo. Ni tampoco quiero que me digas como reaccionar en tiempo y espacio correcto, porque pretendo seguir cometiendo mil errores mas y llamar mil veces más al chico que no me sabe valorar ,también preguntarme mil veces más para que lo hice, pretendo rendir ochenta veces más la materia que hoy me dijeron que debo recursar y hacer mil ochocientas veces mi curriculum vitae (así me llaman del trabajo tan deseado). Porque siempre creí que equivocarse era ser estúpido. Hoy entiendo que es estúpido, quien no permite equivocarse.
Por eso creo que, te perdono, otro yo. Por hacerme esto de vivir pensando en lo que me faltaba y quejarme de todo, porque gracias a eso hoy veo como algo glorioso lo que me pasa. Este año pude encontrarte, encontrarme para amigarme con vos porque así como me di cuenta que querías que reaccione, también querías hacerme entender que vivir así no era vivir, que era una cosa de vivir con la cabeza en tiempos pasados o futuros. Y una vez que me encontré con vos, me di cuenta que tengo unos pocos años, y que las personas como yo, que pensamos tanto todo, nos privamos de alguna manera de sentir.
Para volver a sentir, tuve que darle un respiro a mi mente y darme cuenta que, a veces no es la suerte quien te ayuda sino, la cara con que enfrentas las circunstancias.
Gracias otro yo, porque ya dejaste de ser otro para mí. Hoy volves a ser, simplemente mi yo.