sábado, 2 de mayo de 2015

Renunciando.

Estamos ahí. Acostados entre la arena y el mar. Y nos miramos a los ojos tratando de encontrar motivos lindos por los cuales perdernos. Mientras cada día nos levantamos siendo adultos para dormirnos como niños. Abrazados ... En ese colchón viejo de una feria americana. Sin querer pensar quien apoyó su cuerpo o quien pudo derramar lagrimas antes de dormirse. Estamos hablando de política, sabiendo que no llegamos a ningún lado. Nos reímos. No queremos estar fuera de la moda de hablar siempre de los mismo. Y caemos en ese juego sucio de la sociedad de poder criticar sin siquiera hacer algo. Desde el sillón de casa, con el control en la mano. Que cae al suelo, y apaga la televisión. Como una señal del mas allá. Para mirarnos a los ojos. Para buscar motivos y volvernos a perder.
Perder es ganar. Hay que saber perder para sentirse perdido. Hago el esfuerzo que me caracteriza por creerlo. 
  Y estamos ahorrando tiempo... No sabemos para que lo ahorramos. Pero lo guardamos para algún día. Sentarnos en la vereda de casa. Para buscar sueños e inventar razones. Para elegirnos. Aunque no sabemos por cuanto. Prefiero no creer en para toda la vida. Prefiero creer, en otras cosas. No se cuales.
Me duele el pecho. No como hace un tiempo. Pero mantengo las fuerzas. Escribir con tristeza dicen que es más fácil. Creo que mis fuerzas se agotan aunque quiera escribir. Pensé que equivocarse nos haría más fuertes. Volveremos a encontrarnos. En alguna vida. ¿Como vamos a lograr todo esto?. Si estamos inmóviles. Llévame a ese mar y a esa sombrilla. Quizá ahí puedo remediarlo y puedo pedirle a la vida que no me quite mis sentimientos. Si antes no podía respirar. ¿Porque cambio? Duele.
Duele como una espina que no se puede ver. ¡Si pudiera encontrarla! Este dolor podría detenerse...Nos miramos con un dolor disfrazado de bronca. Pero Todavia nos miramos... Creo, vamos a estar bien...